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Reflexiones en torno al Festival EntreCultures Print E-mail

Muy lentamente, nuestra sociedad parece estarse dando cuenta de la importancia del medio ambiente y de la necesidad de protegerlo.  Sin embargo, me pregunto si entendemos que también hay que proteger nuestra salud cultural y nutrir las artes, que nos explican quiénes somos, proporcionándonos, la vez, un mejor conocimiento del mundo y de la época que nos ha tocado vivir.

Recientemente, el alcalde de Tortosa, anunció que EntreCultures, el festival internacional de teatro de Tortosa, que en sus tres primeras ediciones, ha reunido el teatro de las tres culturas tradicionales del Mediterráneo —islámica, judía y cristiana— será bienal en vez de mantenerla como evento anual.  Recordándo otros recortes culturales del pasado, y conscientes del momento pre-electoral en que estamos, no podemos evitar de preguntarnos si no estamos viendo el principio del fin del Festival.

Se entiende la facilidad con la que se dan razones financieras: las dificultades de una ciudad de 38,600 habitantes para asumir los gastos de un Festival que, en su última edición de noviembre de 2006, ha traído a unas 17 compañías teatrales de Líbano, Siria, Marruecos, Iran, Dubai, Chipre, Israel, etc. El presupuesto de unos 300.000 euros de esta tercera edición ya ha sido sólo la mitad del año anterior con su extraordinaria oferta de 29 compañías.  Sin embargo, las subvenciones de la Generalitat de Catalunya, del Institut d’Estudis de la Mediterrània y del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música han seguido creciendo, mostrando así una abierta consciencia institucional de la originalidad e importancia del Festival: la calidad de muchos de los trabajos vistos en el Festival se hizo patente cuando espectáculos presentados en Tortosa fueron invitados posteriormente por Peter Brook a París y después a Nueva York.

Tres años son pocos para consolidar un festival internacional. Uno se pregunta qué política cultural tenemos en Catalunya. No hace mucho perdimos el Festival de Sitges, sólidamente establecido desde hacía años, sin que nadie protestara. ¿Estamos viendo ahora el primer paso hacia la desaparición EntreCultures también?

Lo que hace aún más difícil entender la política tras ese recorte es el anuncio de la instalación de un centro turístico en Tortosa con la temática del legado islámico en Catalunya, que formará parte de una red turística de CAT dotada con 4,1 millones de euros.

EntreCultures no sólo nos ha dado la oportunidad de conocer lo que las demás sociedades mediterráneas, africanas y del próximo oriente piensan del mundo y de poder evaluar sus actitudes ante la guerra, tan presente hoy en esta zona del mundo.  También sirve de escaparate para mostrarles a ellas lo que, como sociedad, pensamos nosotros para, por medio de la cultura, intentar conjuntamente mitigar el horror y la sangre que se infligen los unos a los otros.

No se puede pasar por alto la importancia de la expresión cultural en una sociedad democrática.  Ya es hora de pedir que nuestras instituciones la reconozcan tambíen,

Gloria Montero
Escritora

 
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